Dario Caccha Grimaldo
Poeta fiel al portal
Quisiera saber que me diria Jesús si me viera,
si mirara mis ojos negros de lágrimas rojas,
mi cruz no la puedo levantar, tengo espinada las manos,
estoy tirado en el suelo, ni magdalena me quiere ayudar,
golpeado, escupido, azotado y desdeñado,
asi me siento, nadie ha echo nada para matarme,
pero mi mente besa a traición mis pensamientos,
y como un clavo se esta adentrando en mi corazón.
Judas se compadeció de mí, y pablo solo me miro,
trato de levantar mi templo andante y seguir mi camino,
mis pies sudan sus últimas lágrimas, y el sol arde mi ifierno,
llevo en la espalda mi esupidez, quisiera saber si ¿eso es pecado?,
pesa esta cruz, como punza pensar y duele suspirar,
se que falta poco para mi crucificción, es curioso todo esto,
nadie me obliga a morir, es mi alma el demonio que me empuja,
tan iluso, tan soñador y tan estúpido, esa fue mi culpa.
Odio las risas y amo las lágrimas, me he vuelto retorcido,
pensar que antes reia como un niño y lloraba como un tonto,
ahora rio como un tonto y lloro como un niño,no hay diferencia,
he retado a dios sin conocerlo y obedecido a lucifer sin pensar,
¿porque este castigo?¿a quien mate?¿a quien dañe?
solo queria ser igual a todos, ser uno mas del montón,
ser un idiota que no sabe de penas ni de tristezas,
pero probe la fruta del conociemiento, y la verdad dolia.
Perdonad a este probre estupido cielo mio, tened piedad de mí,
nadie me prohibio lo prohibible, y nadie me corrigio lo corregible,
soledad se llama mi espiritu, desolado en mis andares oscuros,
sin un samaritano al lado que me recoga y me ayude a sanar heridas,
te grite tantas veces, pero tu parecias no escuchar,
te busque en la nada, en la nada encontre todo menos a ti,
dame de beber del caliz de la paz y hacedme comer el pan del perdón,
lavadme los pies podridos, no lo merezco pero te necesito tanto.
Sálvadme, os ruego, os suplico, pido compasión señor mio,
en medio de lamentos silenciosos, y gritos callados,
me di cuenta entonces de la verdad, fue la serpiente quien me lo dijo,
dios no es imagen y semejanza de los hombres, no lo es,
porque dios no tiene oidos, fue el precio que pago por su creación,
desdichados de nosotros, un dios que no puede oir,
mientras aqui abajo nosotros gritando ya sin voz,
jesús es mi salvación única y esperanza, oh hermano mio.
Calla boca de decir tantas blasfemias, no acrecentes mas tu castigo,
no forniques con tus propios deseos, no manches de negro lo rojo,
¿quien soy yo para hablarle a dios?, no soy yo, mi dolor habla
porque de tanto soportar le ha salido una boca, con aliento a muerte,
el amor se hizo pedro, y me nego 6 veces, y no hubo gallo que cante,
el amanecer se quedo sin cielo, la noche se la robo y la pinto de negro,
heme aqui, heme aqui, aun sigo esperando, el tiempo ha huido de tanto esperar,
le salieron pies y corrio como endemoniado, no fui buena compañia para él.
Se acerca la hora de sentir los clavos en mis pies,
las palmas de mis manos los sienten adentrándose,
mentirosa serpiente, me has vuelto a engañar,
fui yo quien no debio tener oido a tus palabras,
en mi último segundo de existencia se revela la verdad,
mis ojos se abren al dolor y el sol oscurece su luz,
mi castigo ya lo sé, mi pecado he conocido,
fue mi falta de fe la culpa que pago por resignarme.
Adios mundo, adios soledad,
adios judas porque fuiste el
único que se compadeció.
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