Suspiro antes de entrar para tomar valor de no abandonar ahora
con un bolso al hombro que parece ponerse más pesado al cruzar la puerta;
sentado ato mis botas revolviendo pensamientos esperando esa convicción
que pueda mover un cuerpo al final de un día que todos dan por terminado.
La vehemencia interviene poco a poco acallando dolores insistentes
al afrontar sucesivos entrenamientos arduos;
los olores y sonidos estimulan manos siempre serviles
que en este momento por fin solo a mi obedecen.
Mientras los cuerpos debaten todos los enigmas van resolviéndose,
los miedos desaparecen con cada golpe intercambiado en un lenguaje no correspondido.
Siempre será una odisea en busca de un final épico
que glorifique el porvenir restante o mate en el intento.
Aunque ya no sorprenda parece que hoy se coló un poco más,
y yo podré volver a mi hogar en el camino del sosiego a esperar el siguiente amanecer.
con un bolso al hombro que parece ponerse más pesado al cruzar la puerta;
sentado ato mis botas revolviendo pensamientos esperando esa convicción
que pueda mover un cuerpo al final de un día que todos dan por terminado.
La vehemencia interviene poco a poco acallando dolores insistentes
al afrontar sucesivos entrenamientos arduos;
los olores y sonidos estimulan manos siempre serviles
que en este momento por fin solo a mi obedecen.
Mientras los cuerpos debaten todos los enigmas van resolviéndose,
los miedos desaparecen con cada golpe intercambiado en un lenguaje no correspondido.
Siempre será una odisea en busca de un final épico
que glorifique el porvenir restante o mate en el intento.
Aunque ya no sorprenda parece que hoy se coló un poco más,
y yo podré volver a mi hogar en el camino del sosiego a esperar el siguiente amanecer.
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