Fontayni
Poeta recién llegado
Oscura nostalgia
Me dijiste adiós y diste la vuelta,
Sentí el impulso de abrazarte,
De besar tus labios y amarte,
Luchar a muerte y no dejarte.
Sentí el fuego de la ternura
Calcinarse dentro de mí;
Arrancar de tajo un romance
Y superar aquel oscuro trance.
Como el eco perpetuo del mar
Los cantos de tu adiós se quedan.
En las doradas playas de la rivera
Echan puerto barquitos de madera.
Naufragios y sendas marchitas
Quedan en la nada rosales extintos,
Divinos besos llenos de ternura,
Un dolor intenso de fiebre y locura.
Insomnios y largos desvelos,
Los días pasan lentos, corrientes
Deshojando sus horas de soledad
Momentos de tristeza y total orfandad.
Mi niña, el amor de mi vida
El sentido de mi existencia;
Todo eso fuiste dulce amor mío,
El agua cristalina del fragante rocío.
Te brindé todo mi amor;
Y aun así volaste cual gaviota
En busca de tu ensueño sideral
Con bellos diamantes de alegría y sal.
Fontayni