rodolfo caravaca pazos
Poeta recién llegado
En la mística penumbra del ocaso...
cuándo el cielo, uniforma sus colores,
se percibe un surgimiento de rumores
"in crescendo", lentamente, paso a paso...
Son los grillos, con su aguda melodía,
los que afinan monocordes instrumentos,
que incorporan suavemente, por momentos,
variaciones a su propia sinfonía.
Los timbales , que ejecutan con acierto
multitudes de batracios laguneros,
nos percatan que la luna en el estero
acompaña con sus brillos el concierto.
La lechuza, con su vuelo de avería,
introduce cual redoble de escobillas
en plumífero vuelo, a hurtadillas
un chistido de su magra batería.
Los coyuyos, pequeñitos, refulgentes,
iluminan esta orquesta vespertina,
que en un ritmo sincopado, la retina
los aprecia como en viaje intermitente.
Y son más, los que se incluyen al abrazo
seductor y natural que los proteje,
y es su canto universal, el que entretejen
en la mística penumbra del ocaso...
cuándo el cielo, uniforma sus colores,
se percibe un surgimiento de rumores
"in crescendo", lentamente, paso a paso...
Son los grillos, con su aguda melodía,
los que afinan monocordes instrumentos,
que incorporan suavemente, por momentos,
variaciones a su propia sinfonía.
Los timbales , que ejecutan con acierto
multitudes de batracios laguneros,
nos percatan que la luna en el estero
acompaña con sus brillos el concierto.
La lechuza, con su vuelo de avería,
introduce cual redoble de escobillas
en plumífero vuelo, a hurtadillas
un chistido de su magra batería.
Los coyuyos, pequeñitos, refulgentes,
iluminan esta orquesta vespertina,
que en un ritmo sincopado, la retina
los aprecia como en viaje intermitente.
Y son más, los que se incluyen al abrazo
seductor y natural que los proteje,
y es su canto universal, el que entretejen
en la mística penumbra del ocaso...