De esta levedad del ser me siento cansada,
de dar pasos sin rumbo fijo, abrumada,
de descubrir sendas extrañas, agobiada,
de no pisar suelo firme, asustada.
Ultimamente he caminado por suelos rocosos,
húmedos, arenosos, y de vuelta a la nada, al lodo.
Pero me queda un consuelo,
veo la estela de un lucero
que brilla a lo ancho en el cielo.
Sigo su paso como queriendo
aferrarme a eso,
en un día borrascoso
donde fulgura una luz tenue,
en la inmensidad de la oscuridad
perenne.
de dar pasos sin rumbo fijo, abrumada,
de descubrir sendas extrañas, agobiada,
de no pisar suelo firme, asustada.
Ultimamente he caminado por suelos rocosos,
húmedos, arenosos, y de vuelta a la nada, al lodo.
Pero me queda un consuelo,
veo la estela de un lucero
que brilla a lo ancho en el cielo.
Sigo su paso como queriendo
aferrarme a eso,
en un día borrascoso
donde fulgura una luz tenue,
en la inmensidad de la oscuridad
perenne.
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