Oscuridad

Antonio González

Poeta recién llegado
En este poema me pongo en la piel de un amigo que falleció hace unas semanas víctima de un trágico accidente de tráfico. Espero que así fuera.

La madrugada teñía de negro mi alma,
Como negra es la capa de mi hastío,
Y yo anhelaba con ver las luces del alba
Amenazando un nuevo día de estío.

Las horas pasaban y esa luz no llegaba.
Mientras, la tormenta crecía en mis adentros
La lluvia se hacía persistente y me anegaba
Y miles de rayos surcaban el cielo, violentos.

Quebradas voces de antiguos escafandristas
Me decían lo bueno hay en el fondo de los mares
Pero yo, con mi inusitada y trágica agonía
Sólo me concentraba en ver de cerca los males

Y la mañana no llegaba. Eterna se hacía la noche.
Al fin una luz en mi ventana me hizo suspirar aliviado.
Mas una vez más caí en el hartazgo, pues era un coche
Que se dirigía Dios sabe adonde ni qué tal intencionado.

Siguen las horas cayendo en mi reloj de arena de miedos
De remedios inhumanos para humanos males y agravios
De malos momentos y aburridos sueños, de tedio,
De acampadas de mi conciencia en una calle del barrio.

Al fin llega el alba, la luz apagada de la emergente mañana.
Me siento tranquilo al sentir al fin su presencia y me relajo.
Caigo en un sueño dulce y acompasado, en el que veo mi alma
y la acaricio y la reparo donde la sentía dañada, de un tajo.

La noche vive en mis ojos de nuevo tras la mañana,
No despiertan a la dulce luz y hasta la noche no se abren.
Siempre luz oscura, claras oscuridades, claridades veladas.
La luz no conocen, de la belleza de su baño no saben.

Mis ojos no se abren de nuevo tras la mañana
Miran fijos a la calzada, una vez, otra y otra más
Mañana será otro día, ojalá pueda volver a mi cama
Mas ya me doy cuenta de que no pasará jamás.

La rendija de luz sólo está en mi recuerdo
No hay luz en esta caja, no veo más que mi alma
y siento deciros esto, pero … estoy muerto
aquél camión, nos separó, mas estoy bien. Estad en calma.
 
Antonio González;1811784 dijo:
En este poema me pongo en la piel de un amigo que falleció hace unas semanas víctima de un trágico accidente de tráfico. Espero que así fuera.

La madrugada teñía de negro mi alma,
Como negra es la capa de mi hastío,
Y yo anhelaba con ver las luces del alba
Amenazando un nuevo día de estío.

Las horas pasaban y esa luz no llegaba.
Mientras, la tormenta crecía en mis adentros
La lluvia se hacía persistente y me anegaba
Y miles de rayos surcaban el cielo, violentos.

Quebradas voces de antiguos escafandristas
Me decían lo bueno hay en el fondo de los mares
Pero yo, con mi inusitada y trágica agonía
Sólo me concentraba en ver de cerca los males

Y la mañana no llegaba. Eterna se hacía la noche.
Al fin una luz en mi ventana me hizo suspirar aliviado.
Mas una vez más caí en el hartazgo, pues era un coche
Que se dirigía Dios sabe adonde ni qué tal intencionado.

Siguen las horas cayendo en mi reloj de arena de miedos
De remedios inhumanos para humanos males y agravios
De malos momentos y aburridos sueños, de tedio,
De acampadas de mi conciencia en una calle del barrio.

Al fin llega el alba, la luz apagada de la emergente mañana.
Me siento tranquilo al sentir al fin su presencia y me relajo.
Caigo en un sueño dulce y acompasado, en el que veo mi alma
y la acaricio y la reparo donde la sentía dañada, de un tajo.

La noche vive en mis ojos de nuevo tras la mañana,
No despiertan a la dulce luz y hasta la noche no se abren.
Siempre luz oscura, claras oscuridades, claridades veladas.
La luz no conocen, de la belleza de su baño no saben.

Mis ojos no se abren de nuevo tras la mañana
Miran fijos a la calzada, una vez, otra y otra más
Mañana será otro día, ojalá pueda volver a mi cama
Mas ya me doy cuenta de que no pasará jamás.

La rendija de luz sólo está en mi recuerdo
No hay luz en esta caja, no veo más que mi alma
y siento deciros esto, pero … estoy muerto
aquél camión, nos separó, mas estoy bien. Estad en calma.

Me deja sentir un pesar en el corazón, pero la forma de expresar los sentimientos hacen que se aliviane la carga. muy bonitas sus letras Antonio González.
Un saludo cordial para usted Antonio González
Raul
 
Me enchinaste la piel, no podría ponerme en su lugar, sentidas palabras, antonio, te envio un saludo.

ciel
 

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