abcd
Poeta adicto al portal
Ahora la ventana se ha empañado
y mi cuerpo sigue relleno de cristales.
Las noches me asfixian,
el oscuro corazón
de los sueños me recuerda a ella.
Hambriento de lujuria
la virtud suele quedarse en los suelos.
Voy despintando el jardín,
ya no me quedan muchas horas,
escasos sentimientos sujetan la pausa de esta vida uniforme.
Hay, sin embargo, un dolor que no puedo exteriorizar,
una falta de suspenso,
un brote psicótico que necesito
para entender porque aún me levanto,
porque aún hermoseo cada luz del sol
con una sonrisa y un tenue gesto de paz.
Una lluvia negra,
una muerte muy densa me abraza.
No tengo a nadie entre los dientes,
ni cerca de las manos,
ni adentro mío...
y mi cuerpo sigue relleno de cristales.
Las noches me asfixian,
el oscuro corazón
de los sueños me recuerda a ella.
Hambriento de lujuria
la virtud suele quedarse en los suelos.
Voy despintando el jardín,
ya no me quedan muchas horas,
escasos sentimientos sujetan la pausa de esta vida uniforme.
Hay, sin embargo, un dolor que no puedo exteriorizar,
una falta de suspenso,
un brote psicótico que necesito
para entender porque aún me levanto,
porque aún hermoseo cada luz del sol
con una sonrisa y un tenue gesto de paz.
Una lluvia negra,
una muerte muy densa me abraza.
No tengo a nadie entre los dientes,
ni cerca de las manos,
ni adentro mío...