A veces vigila la noche
como una azucena abierta,
atrapándome con su aroma,
seduciéndome con su inocencia
guardando en su interior
deseos inciertos.
A veces vigila la noche
todos mis movimientos,
el muro de mi corazón
y el azote te mis pensamientos.
Como los besos del aire
es para mi el otoño,
suaves en mi cuerpo,
rojos como tus labios
y verdes como la esperanza
que enreda todos mis días,
que me abraza como una madre
llena de calma.
El frío de las mañanas
añora al calor del medio día,
las moras tintas
y los senderos arropados por zarzas,
nogales y grajillos
que llaman a la noche
posados en las ramas.
El otoño es la puerta
que hace invernar al año
cantando canciones de viento,
bailando con colores de fuego,
y a veces con fríos helados.
Pero se asoma rozando mi alma,
suave y sereno,
con un manto púrpura
naranja y ocre,
con aromas de candelas y castañas.
como una azucena abierta,
atrapándome con su aroma,
seduciéndome con su inocencia
guardando en su interior
deseos inciertos.
A veces vigila la noche
todos mis movimientos,
el muro de mi corazón
y el azote te mis pensamientos.
Como los besos del aire
es para mi el otoño,
suaves en mi cuerpo,
rojos como tus labios
y verdes como la esperanza
que enreda todos mis días,
que me abraza como una madre
llena de calma.
El frío de las mañanas
añora al calor del medio día,
las moras tintas
y los senderos arropados por zarzas,
nogales y grajillos
que llaman a la noche
posados en las ramas.
El otoño es la puerta
que hace invernar al año
cantando canciones de viento,
bailando con colores de fuego,
y a veces con fríos helados.
Pero se asoma rozando mi alma,
suave y sereno,
con un manto púrpura
naranja y ocre,
con aromas de candelas y castañas.