Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
El ábrego traía preso llanto
desde el alcor que rige tu destino,
enjugando los ojos con su manto,
alienta el sueño díscolo y mohíno.
Huyeron las sonrisas entretanto,
perfilando su marcha de platino
con matiz, de nostalgia y desencanto,
condenan a septiembre al desatino.
Mudado en fiero espanto ya el mañana,
vislumbra eterno otoño con temor
y ciñe a tu cintura castellana,
cadena de apatía en tu interior.
Y se suman los días en semana,
meses, años... mi tiempo, sin tu amor.