Otoño

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Invadió mi corazón

las hojas rojas del otoño.

Sentada en el banco de la plaza,

escondida entre los árboles

casi siempre solitaria,

con las fantasías marchitas

y la lluvia amarilla de las acacias,

mi pensamiento vuela,

flota delante de mi cara.

La luz blanca entra,

se pierde en ella mis sentimientos

diluyéndose en las hojas

hasta notar su fría lanza

rozarme el cuerpo.

Su melancolía hace lento el tiempo,

me llena la boca

de un sabor dulce y conocido.

No distingo

si la tristeza avanza entre mis manos,

o ellas la agarran

cuando pasa por la plaza

cubierta de hojas secas

para plasmar en mi retina

mas tiempo del posible.

Es siempre

una belleza que me atrapa

dentro de su fina maya,

de su suelo pintado de ocre

que suspende por unos días

mi actividad

dejándome parada…

y a veces apática

dejando entrar por mis poros

toda la sabia caída,

absorbida otra vez por la tierra

para llegar a la sabia nueva

e inundar el aire

de hojas verdes

en la primavera.
 
Invadió mi corazón

las hojas rojas del otoño.

Sentada en el banco de la plaza,

escondida entre los árboles

casi siempre solitaria,

con las fantasías marchitas

y la lluvia amarilla de las acacias,

mi pensamiento vuela,

flota delante de mi cara.

La luz blanca entra,

se pierde en ella mis sentimientos

diluyéndose en las hojas

hasta notar su fría lanza

rozarme el cuerpo.

Su melancolía hace lento el tiempo,

me llena la boca

de un sabor dulce y conocido.

No distingo

si la tristeza avanza entre mis manos,

o ellas la agarran

cuando pasa por la plaza

cubierta de hojas secas

para plasmar en mi retina

mas tiempo del posible.

Es siempre

una belleza que me atrapa

dentro de su fina maya,

de su suelo pintado de ocre

que suspende por unos días

mi actividad

dejándome parada…

y a veces apática

dejando entrar por mis poros

toda la sabia caída,

absorbida otra vez por la tierra

para llegar a la sabia nueva

e inundar el aire

de hojas verdes

en la primavera.
Muy bonito, si que es verdad que la belleza a veces nos lleva a la melancolía, todo en orden, hermoso, produce una sensación única de calma...Me ha gustado mucho amiga María. Abrazote vuela. Paco.
 
Invadió mi corazón

las hojas rojas del otoño.

Sentada en el banco de la plaza,

escondida entre los árboles

casi siempre solitaria,

con las fantasías marchitas

y la lluvia amarilla de las acacias,

mi pensamiento vuela,

flota delante de mi cara.

La luz blanca entra,

se pierde en ella mis sentimientos

diluyéndose en las hojas

hasta notar su fría lanza

rozarme el cuerpo.

Su melancolía hace lento el tiempo,

me llena la boca

de un sabor dulce y conocido.

No distingo

si la tristeza avanza entre mis manos,

o ellas la agarran

cuando pasa por la plaza

cubierta de hojas secas

para plasmar en mi retina

mas tiempo del posible.

Es siempre

una belleza que me atrapa

dentro de su fina maya,

de su suelo pintado de ocre

que suspende por unos días

mi actividad

dejándome parada…

y a veces apática

dejando entrar por mis poros
nta
toda la sabia caída,

absorbida otra vez por la tierra

para llegar a la sabia nueva

e inundar el aire

de hojas verdes

en la primavera.
Espacios derramados, formas que se van absorbiendo
en esa necesidad de lo observado. todo penetrante en
ese tiempo que se suspende entre convulsiones de
esperanza. felicidades. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Invadió mi corazón

las hojas rojas del otoño.

Sentada en el banco de la plaza,

escondida entre los árboles

casi siempre solitaria,

con las fantasías marchitas

y la lluvia amarilla de las acacias,

mi pensamiento vuela,

flota delante de mi cara.

La luz blanca entra,

se pierde en ella mis sentimientos

diluyéndose en las hojas

hasta notar su fría lanza

rozarme el cuerpo.

Su melancolía hace lento el tiempo,

me llena la boca

de un sabor dulce y conocido.

No distingo

si la tristeza avanza entre mis manos,

o ellas la agarran

cuando pasa por la plaza

cubierta de hojas secas

para plasmar en mi retina

mas tiempo del posible.

Es siempre

una belleza que me atrapa

dentro de su fina maya,

de su suelo pintado de ocre

que suspende por unos días

mi actividad

dejándome parada…

y a veces apática

dejando entrar por mis poros

toda la sabia caída,

absorbida otra vez por la tierra

para llegar a la sabia nueva

e inundar el aire

de hojas verdes

en la primavera.

No sé cansa uno de disfrutar de tu obra. Gracias por deleitarnos con versos tan emotivos amiga María.
Un abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba