Otoño,
rugir del viento
cantar de las hojas,
floridas nubes a ras del suelo
bailando melancólicas despedidas.
En mi mano
dos hojas cayeron,
oh, regalos del tiempo,
de sus tantas brisas que bebieron
junto a ese árbol que de lado a lado hoy baila
para deshacerse de la ligera belleza que es su peso.
Como los recuerdos
que un día libremente oscilaron
y hoy viven en algún rincón del alma;
así las hojas, hoy oscilan, libres, despues yacen
por el suelo, por los techos,..por algún rincón del jardín.
Dos hojas mas viven hoy en dos libros;
una en “cien sonetos de amor, el 17,
la otra, en “memorial de isla negra”
en el poema “ la poesia” del
majestuoso Neruda..
Fidel Guerra
Cuevas.
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rugir del viento
cantar de las hojas,
floridas nubes a ras del suelo
bailando melancólicas despedidas.
En mi mano
dos hojas cayeron,
oh, regalos del tiempo,
de sus tantas brisas que bebieron
junto a ese árbol que de lado a lado hoy baila
para deshacerse de la ligera belleza que es su peso.
Como los recuerdos
que un día libremente oscilaron
y hoy viven en algún rincón del alma;
así las hojas, hoy oscilan, libres, despues yacen
por el suelo, por los techos,..por algún rincón del jardín.
Dos hojas mas viven hoy en dos libros;
una en “cien sonetos de amor, el 17,
la otra, en “memorial de isla negra”
en el poema “ la poesia” del
majestuoso Neruda..
Fidel Guerra
Cuevas.
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