Otra herida

SONRISA

Poeta adicto al portal

Soledad que arropa,
cobertor personal para noches arbitrarias.

Soledad envestida por pañuelos húmedos,
dulce lluvia que arremetía los veranos en una greda infértil,
pedregal inánime a calendarios ajenos.

Costumbre de bailar entre cenizas
abrazada a las pavesas del invierno,
elevándose entre ramas que apuntalaban la nostalgia.

Lo supiste …

Surcaron tus pasos de norte a sur
y de oriente a occidente,
advertiste sus páramos desnudos de rosales
y te quedaste…

A caso…

¿No fueron tropiezos en aristas agresivas
las que cortaron tus palmas?

¿No fueron oprobio sus palabras?

¿Esas miradas que derogaron la faz de una sonrisa
no hicieron de la duda un calendario sin festivos?

¡Fue tu decisión, no la suya, de quedarte!

De podar cada espino
que servía de empedrado a sus horas cansadas,
a esa mirada esquiva atravesada por briznas
que calaron la pupila por versos ilusorios
que nublaron la fe y la confianza.

¡Te quedaste!

¿Para qué?

¿Para qué limpiaste de malezas sus heridas?

Araste y sembraste la semilla,
germen de trigo primoroso gestado en el convexo de su alma.

Ahora…

La tormenta del olvido cargada de rencores arrasa primaveras.

Mataste el tigre y sales,
huyes a sus despojos.

Dilo ahora, benefactor de las tristezas…

¿Cómo hace ella, para escurrir cada alborada
del agua pulcra que yace entre costillas?

Las estrellas te persiguen en un cielo revestido de sonetos,
obnubila sus chispazos y no alcanzan
tus labios saciar la sed, ventanas de utopías
llevan a los ojos tejer linos que falsean el orgullo.

¡El silencio es tu signo!
¡La soledad es su gracia!


 
Última edición:
DARKNESS.CL. buenos dias. Gracías por llegar. Mi abrazo te agradece. Si son historias cercanas y que de alguna manera nos afectan. Feliz año. Éxitos.
 
Soledad que arropa,
cobertor personal para noches arbitrarias.

Soledad envestida por pañuelos húmedos,
dulce lluvia que arremetía los veranos en una greda infértil,
pedregal inánime a calendarios ajenos.

Costumbre de bailar entre cenizas
abrazada a las pavesas del invierno,
elevándose entre ramas que apuntalaban la nostalgia.

Lo supiste …

Surcaron tus pasos de norte a sur
y de oriente a occidente,
advertiste sus páramos desnudos de rosales
y te quedaste…

A caso…

¿No fueron tropiezos en aristas agresivas
las que cortaron tus palmas?

¿No fueron oprobio sus palabras?

¿Esas miradas que derogaron la faz de una sonrisa
no hicieron de la duda un calendario sin festivos?

¡Fue tu decisión, no la suya, de quedarte!

De podar cada espino
que servía de empedrado a sus horas cansadas,
a esa mirada esquiva atravesada por briznas
que calaron la pupila por versos ilusorios
que nublaron la fe y la confianza.

¡Te quedaste!

¿Para qué?

¿Para qué limpiaste de malezas sus heridas?

Araste y sembraste la semilla,
germen de trigo primoroso gestado en el convexo de su alma.

Ahora…

La tormenta del olvido cargada de rencores arrasa primaveras.

Mataste el tigre y sales,
huyes a sus despojos.

Dilo ahora, benefactor de las tristezas…

¿Cómo hace ella, para escurrir cada alborada
del agua pulcra que yace entre costillas?

Las estrellas te persiguen en un cielo revestido de sonetos,
obnubila sus chispazos y no alcanzan
tus labios saciar la sed, ventanas de utopías
llevan a los ojos tejer linos que falsean el orgullo.

¡El silencio es tu signo!
¡La soledad es su gracia!


Precioso poema amiga Sonrisa. A pesar de toda su tristeza el encanto de verso nos deja un rico sabor a poesía muy sentida. Un placer conocer sus letras amiga Sonrisa. He pasado también por tu blog, está muy bonito y acorde con tus escritos. Saludos! feliz día, y hasta el próximo verso.
 

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