nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
No es una gran pretensión,
en esta mañana infinita
mecánica que me maneja,
con los mismos rodamientos
y engranajes.
Trocar el duro madero golpeado
del día a día, su ruido seco,
cambiar la curtida piel
al borde de la cama,
los ojos desorbitados,
de obediencias.
Por la de Jurguen, Emma, Selim
Cambiar de pantalla, manipular,
así de sencillo el móvil.
Otro ringtone, así fácil.
Tecnológico.
Emma trotando las calles de Hamburgo,
colocada de heroína, sus medias rotas.
Dispuesta a cualquier cosa.
Una montaña helada remonta Jurguen
en Islandia indómita.
Selim sobre la proa de su barco a Ormuz
y sus noches de clavo, especias.
Sueño.
Alzar la mano , partir el mar de semáforos a
mi paso por Av. Insurgentes. Todos en verde.
Majestuoso.
Déspota odioso callando multitudes.
Silencio.
No he movido un músculo, quieto
aquí, en la cama, dispongo recoger
sueños y naufragios.
Pienso en ellos
mientras canta el lavarropas.
Una melosa melodía lo envuelve todo.
en esta mañana infinita
mecánica que me maneja,
con los mismos rodamientos
y engranajes.
Trocar el duro madero golpeado
del día a día, su ruido seco,
cambiar la curtida piel
al borde de la cama,
los ojos desorbitados,
de obediencias.
Por la de Jurguen, Emma, Selim
Cambiar de pantalla, manipular,
así de sencillo el móvil.
Otro ringtone, así fácil.
Tecnológico.
Emma trotando las calles de Hamburgo,
colocada de heroína, sus medias rotas.
Dispuesta a cualquier cosa.
Una montaña helada remonta Jurguen
en Islandia indómita.
Selim sobre la proa de su barco a Ormuz
y sus noches de clavo, especias.
Sueño.
Alzar la mano , partir el mar de semáforos a
mi paso por Av. Insurgentes. Todos en verde.
Majestuoso.
Déspota odioso callando multitudes.
Silencio.
No he movido un músculo, quieto
aquí, en la cama, dispongo recoger
sueños y naufragios.
Pienso en ellos
mientras canta el lavarropas.
Una melosa melodía lo envuelve todo.
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