Lírico.
Exp..
Otra ronda
A veces lo que uno necesita
es bajar al bar de la esquina
y dejarse 20 pavos en cerveza
y decir gilipolleces en la barra
y charlar con sus fantasmas
hasta que el tiempo sólo
sea como otra ronda que la casa
se invita porque quiere
que te quedes un rato
a salvo de zozobras semanales.
La rutina es una mujer
que nos va domando
hasta que casi no sabemos
quienes somos ahora.
Y cuando pretendemos
tomarnos un descanso,
poner cierta distancia
para poder pensar
lo que queremos, nada
resulta tan cómodo
como volver a casa
con ella, y ver la tele
y ver cómo otro día se sucede
sin aventura ni amores
que nos devuelvan
a la montaña rusa de la vida.
A veces lo que uno necesita
es bajar al bar de la esquina
y dejarse 20 pavos en cerveza
y decir gilipolleces en la barra
y charlar con sus fantasmas
hasta que el tiempo sólo
sea como otra ronda que la casa
se invita porque quiere
que te quedes un rato
a salvo de zozobras semanales.
La rutina es una mujer
que nos va domando
hasta que casi no sabemos
quienes somos ahora.
Y cuando pretendemos
tomarnos un descanso,
poner cierta distancia
para poder pensar
lo que queremos, nada
resulta tan cómodo
como volver a casa
con ella, y ver la tele
y ver cómo otro día se sucede
sin aventura ni amores
que nos devuelvan
a la montaña rusa de la vida.