Nano Guzman
Poeta recién llegado
Tengo en mi vida
un sol brillante
al que le puedo contar todos los rayos
una luna que me sonríe
siempre igual, permanente
un bucle en mi almohada
y un lugar en la cama
donde se duermen mis sueños
donde se ahogan mis dedos
queriendo sacar, al menos,
solo uno
Tengo en mi vida
un sol de papel
al que le dibuje los rayos yo mismo.
Una luna con ranura
sobre un papel que encontré
aboyado en mi almohada
y una cama clavada
donde solo puedo soñar,
donde me empiezo a ahogar
queriendo salir, al menos,
una vez.
Solo una vez
Tengo tibieza de papel
sueños de carne, la pared
firme que me deja cumplir
la condena que me escribí
la ventanita al jardín.
Cada tanto puedo abrir
el postigo para ver el verdadero
sol, y sentir de su calor
tomar su color y contar
un nuevo rayo a su perfil
mientras me aferro al rodar
libre, de una lágrima más
por seguir vivo, por seguir
Tengo que volver,
tras tres minutos
de locura a mi cama clavada otra vez.
Seguir dibujando rostros
para conversar. Otra vez
tan solo
un sol brillante
al que le puedo contar todos los rayos
una luna que me sonríe
siempre igual, permanente
un bucle en mi almohada
y un lugar en la cama
donde se duermen mis sueños
donde se ahogan mis dedos
queriendo sacar, al menos,
solo uno
Tengo en mi vida
un sol de papel
al que le dibuje los rayos yo mismo.
Una luna con ranura
sobre un papel que encontré
aboyado en mi almohada
y una cama clavada
donde solo puedo soñar,
donde me empiezo a ahogar
queriendo salir, al menos,
una vez.
Solo una vez
Tengo tibieza de papel
sueños de carne, la pared
firme que me deja cumplir
la condena que me escribí
la ventanita al jardín.
Cada tanto puedo abrir
el postigo para ver el verdadero
sol, y sentir de su calor
tomar su color y contar
un nuevo rayo a su perfil
mientras me aferro al rodar
libre, de una lágrima más
por seguir vivo, por seguir
Tengo que volver,
tras tres minutos
de locura a mi cama clavada otra vez.
Seguir dibujando rostros
para conversar. Otra vez
tan solo