La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
Cuántas veces quedó la sombra enganchada en nuestras manos,
y cuántas hemos deseado huir de ellas, nuestras manos extrañas,
dejarlas rotas entre los campos para poder llorar pieles amargas.
Ligar nuestro destino a los pies de aquellos que beben sin pena,
que sienten un laberinto abrazado a la simiente de Peter Pan,
que dejan para el postre la suavidad del limón, de las negras que nunca preguntaron
por otros abismos que no fueran los mares y las olas de su ombligo,
de aquellas madrugadas en las que se abrazan a los hombres más allá de su carne.
elPrior
Cuántas veces quedó la sombra enganchada en nuestras manos,
y cuántas hemos deseado huir de ellas, nuestras manos extrañas,
dejarlas rotas entre los campos para poder llorar pieles amargas.
Ligar nuestro destino a los pies de aquellos que beben sin pena,
que sienten un laberinto abrazado a la simiente de Peter Pan,
que dejan para el postre la suavidad del limón, de las negras que nunca preguntaron
por otros abismos que no fueran los mares y las olas de su ombligo,
de aquellas madrugadas en las que se abrazan a los hombres más allá de su carne.
elPrior
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