jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
sé que tengo que dejar pasar el tiempo
solo eso
mirar el reloj
quedármele viendo
aferrarme a que salir de esto
es largo pero al fin se acaba
ver la manecilla dar vueltas
una vuelta
otra vuelta
otra vuelta
prender un cigarrillo tal vez
darle una calada
mirar el reloj
-¿cuántas vueltas dio la manecilla
desde la última vez que la vi?-
dar otra calada
y otra -las que sean-
terminar el cigarrillo
tirar la colilla por la ventana
ir a ver dónde cayó
que no haya caído en la ropa blanca
no, cayó más allá
entre las ramas del árbol
desde arriba se ve su brillo rojizo
volver frente al reloj
mirar cómo sigue corriendo el tiempo
sentir cómo me arrastra
cada vez más lejos del pasado
segundo a segundo
llevándome sin pausa hacia ese punto distante
donde está el olvido
un punto sin la menor conexión
con el punto en que estoy ahora
y me duele
y me duele
y por momentos creo que no pasa nada
que es mentira el tiempo
el reloj un simple juguete
y su tic tac una burla
cuando el tic tac en mi corazón
hace rato que dejó de oírse