José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
¡Aquí!…En este otro mundo,
Alejado de los encantos de la vida.
En el exilio, donde me arrojó
La ola de los años.
Donde han dispuesto
Que termine mi existencia.
¡Aquí!...Sin amores, sin amigos,
Sin parientes, o seres cercanos.
En éste otro mundo.
Donde solo se perciben
Sonidos desagradables:
Gritos, lamentos, quejidos, blasfemias.
Donde solo se ven rostros
Descompuestos por:
La aflicción, el hambre,
El dolor, la impotencia,
El fastidio, la repugnancia.
Y hedores a estercolero.
En este otro mundo que,
Los dirigentes sociales
Se jactan nombrando como:
Sanatorio, hospital, ancianato,
Hogar del adulto mayor.
Que a la postre es un manicomio.
Otro mundo; mundo de locos…
¡Aquí, me han sepultado vivo…!
En éste cementerio,
De seres humanos viejos.
Estoy anciano, decrepito,
Pero cuerdo, lúcido.
¡Yo, no estoy loco!
Aquí, terminaré siendo
Loco también, uno más…
¿A quién le importa?
¿A quién le importo?
¿A quién?...
La vida me responde.
¡A nadie…A nadie...!
Alejado de los encantos de la vida.
En el exilio, donde me arrojó
La ola de los años.
Donde han dispuesto
Que termine mi existencia.
¡Aquí!...Sin amores, sin amigos,
Sin parientes, o seres cercanos.
En éste otro mundo.
Donde solo se perciben
Sonidos desagradables:
Gritos, lamentos, quejidos, blasfemias.
Donde solo se ven rostros
Descompuestos por:
La aflicción, el hambre,
El dolor, la impotencia,
El fastidio, la repugnancia.
Y hedores a estercolero.
En este otro mundo que,
Los dirigentes sociales
Se jactan nombrando como:
Sanatorio, hospital, ancianato,
Hogar del adulto mayor.
Que a la postre es un manicomio.
Otro mundo; mundo de locos…
¡Aquí, me han sepultado vivo…!
En éste cementerio,
De seres humanos viejos.
Estoy anciano, decrepito,
Pero cuerdo, lúcido.
¡Yo, no estoy loco!
Aquí, terminaré siendo
Loco también, uno más…
¿A quién le importa?
¿A quién le importo?
¿A quién?...
La vida me responde.
¡A nadie…A nadie...!