praga
Poeta recién llegado
Los días del invierno
Hay flores a las cuales les gustan
los elefantes
aunque torpes y desalmados
buena onda los elefantes,
no todos los elefantes, obvio;
sólo los pacientes
los amables
los sonrientes
los que comen lúcuma en vez de aves
los que sueñan de día, hasta tarde
los que empiezan a besar
por la parte más escondida
por la parte del final
donde los sueños se traman
donde la luna se va a dormir
donde los peces van a nacer
cuando el desierto es el mar
y no se ve a nadie
y estamos tu y yo entre las paredes verdes del mar
de nuestro propio mar.
Porque las aves, los elefantes, las flores
y los peces
son seres tímidos, y en invierno
cuando hace frío, y a pesar
de la soledad que aparenta el frío
saben iluminar.
Hay flores a las cuales les gustan
los elefantes
aunque torpes y desalmados
buena onda los elefantes,
no todos los elefantes, obvio;
sólo los pacientes
los amables
los sonrientes
los que comen lúcuma en vez de aves
los que sueñan de día, hasta tarde
los que empiezan a besar
por la parte más escondida
por la parte del final
donde los sueños se traman
donde la luna se va a dormir
donde los peces van a nacer
cuando el desierto es el mar
y no se ve a nadie
y estamos tu y yo entre las paredes verdes del mar
de nuestro propio mar.
Porque las aves, los elefantes, las flores
y los peces
son seres tímidos, y en invierno
cuando hace frío, y a pesar
de la soledad que aparenta el frío
saben iluminar.