Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
La puta me vio con sus ojos de plato
entonces, ¿no vamos a coger?
no, no tengo ganas, anda, solo tomate un trago y fúmate un porro.
¿para eso me trajiste? es tu dinero, la tarifa es la misma
¿Qué es lo que tomas?
Lo que encuentres por ahí.
Lavó uno de los vasos mugrientos que atiborraban el fregadero
y se sirvió whisky solo.
Le pase la bachicha y le dije: anda, jala
El humo lleno todo el cuarto
un incendio de relajación profunda
y entonces vi sus ojos otra vez
sus ojos de batracio, el maquillaje corrido
su mirada tan triste y viciosa.
¿Entonces papi? preguntó,
platicamos o solo nos ponemos bien burros.
No prestaba atención a sus palabras
solo a sus ojos, esos ojos tan grandes y redondos
yo liaba otro churro quitando los coquitos
para que no truenen y no regañen.
Ella me miraba coqueta sin quitarme la vista de encima
a bocajarro soltó su secreto:
Si sabes que no soy mujer biológica ¿verdad?
digo, para que no te pongas pendejo después.
Me vale madres, chíngate otro whisquito
y sigue fumando.
Si quieres nada mas te la mamo.
Esos ojos de rana, tan hinchados,
esa mirada perdida después del tercer churro
y toda una botella de Whisky barato
esos ojos redondos ahora apenas eran una rendija
La puta se quedó dormida.
Encendí un cigarrillo de tabaco, como encendiendo un recuerdo
y me puse a pensar:
pobre puta de ojos tan feos
tener que apendejarte porque un pendejo no sabe estar solo
en su eterno suicidio lento.
Abrió sus ojos y ya no los vi tan feos,
eran bellos cuando se despertó con miedo.
Le pedí un taxi, le pague y se fue.
Continué suicidándome lentamente
porque el mundo quiere que te apendejes
porque es un mundo más solitario
pero no te pide un taxi para salir de ahí.
entonces, ¿no vamos a coger?
no, no tengo ganas, anda, solo tomate un trago y fúmate un porro.
¿para eso me trajiste? es tu dinero, la tarifa es la misma
¿Qué es lo que tomas?
Lo que encuentres por ahí.
Lavó uno de los vasos mugrientos que atiborraban el fregadero
y se sirvió whisky solo.
Le pase la bachicha y le dije: anda, jala
El humo lleno todo el cuarto
un incendio de relajación profunda
y entonces vi sus ojos otra vez
sus ojos de batracio, el maquillaje corrido
su mirada tan triste y viciosa.
¿Entonces papi? preguntó,
platicamos o solo nos ponemos bien burros.
No prestaba atención a sus palabras
solo a sus ojos, esos ojos tan grandes y redondos
yo liaba otro churro quitando los coquitos
para que no truenen y no regañen.
Ella me miraba coqueta sin quitarme la vista de encima
a bocajarro soltó su secreto:
Si sabes que no soy mujer biológica ¿verdad?
digo, para que no te pongas pendejo después.
Me vale madres, chíngate otro whisquito
y sigue fumando.
Si quieres nada mas te la mamo.
Esos ojos de rana, tan hinchados,
esa mirada perdida después del tercer churro
y toda una botella de Whisky barato
esos ojos redondos ahora apenas eran una rendija
La puta se quedó dormida.
Encendí un cigarrillo de tabaco, como encendiendo un recuerdo
y me puse a pensar:
pobre puta de ojos tan feos
tener que apendejarte porque un pendejo no sabe estar solo
en su eterno suicidio lento.
Abrió sus ojos y ya no los vi tan feos,
eran bellos cuando se despertó con miedo.
Le pedí un taxi, le pague y se fue.
Continué suicidándome lentamente
porque el mundo quiere que te apendejes
porque es un mundo más solitario
pero no te pide un taxi para salir de ahí.
Última edición: