Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
PACTAR CON EL RECUERDO
Oye, recuerdo:
hagamos un pacto.
Tú ya no me asedias
y yo ya no te evoco,
No me vuelvas loco
a cada momento
con intromisiones
tan inoportunas,
parte, aléjate un poco,
déjame que viva
de cosas presentes,
basta, no me tientes
con besos pasados
y pasiones añejas
que hiel han dejado
en los corazones.
Quiero que florezcan
los nuevos retoños
de promesas frescas,
renovar la tierra
y agregar abono
y esperar tranquilo
mientras tejo letras
en paz en mi otoño.
Oye, recuerdo,
toma tu mochila
y parte y no regreses
y no me escarnezcas
con perfumes rancios
de amores ya muertos
a menos que traigas
vivencias de infancia,
primaveras, rosas,
soles, arenas, playas
de mi adolescencia,
y las enseñanzas
de aquella maestra,
las tiernas caricias
de mi madre joven,
y la risa franca
de mi heroico padre,
en sus anécdotas
de mil aventuras.
Tráeme agua fresca,
mientras bajo el olmo
de mis más de cincuenta
en mediano otoño
yo tejo mis letras...
EDUARDO MORGUENSTERN
7 de noviembre de 2008
Oye, recuerdo:
hagamos un pacto.
Tú ya no me asedias
y yo ya no te evoco,
No me vuelvas loco
a cada momento
con intromisiones
tan inoportunas,
parte, aléjate un poco,
déjame que viva
de cosas presentes,
basta, no me tientes
con besos pasados
y pasiones añejas
que hiel han dejado
en los corazones.
Quiero que florezcan
los nuevos retoños
de promesas frescas,
renovar la tierra
y agregar abono
y esperar tranquilo
mientras tejo letras
en paz en mi otoño.
Oye, recuerdo,
toma tu mochila
y parte y no regreses
y no me escarnezcas
con perfumes rancios
de amores ya muertos
a menos que traigas
vivencias de infancia,
primaveras, rosas,
soles, arenas, playas
de mi adolescencia,
y las enseñanzas
de aquella maestra,
las tiernas caricias
de mi madre joven,
y la risa franca
de mi heroico padre,
en sus anécdotas
de mil aventuras.
Tráeme agua fresca,
mientras bajo el olmo
de mis más de cincuenta
en mediano otoño
yo tejo mis letras...
EDUARDO MORGUENSTERN
7 de noviembre de 2008