En un pacto de sangre mefistofélico,
perpetuaste tu nefasta existencia;
rindiendo tributos a un perdido y ausente amor,
marchito, lejano ya del tacto de tus manos.
Penurias que carcomen las entrañas del alma,
que desgarran de nostalgia el presente momento,
momentos viajeros, que se pierden en redención del ayer
que arrebatan el retorno querer de lo que ya fue.
Gemidos lamentos que inflaman tu mortalidad.
Búsqueda vana de lo que ya no está, ni regresará.
Medroso sacrificio demoníaco poco servible.
Intento de reencarnación de lo irreversible.
Llora, llora que tu amor no regresará más,
jamás volverás a sentir la esencia de su cuerpo,
el amanecer de sus cálidos ojos, ni la ternura de su risa
porque nada de lo que has hecho la resucitará de entre los muertos.
perpetuaste tu nefasta existencia;
rindiendo tributos a un perdido y ausente amor,
marchito, lejano ya del tacto de tus manos.
Penurias que carcomen las entrañas del alma,
que desgarran de nostalgia el presente momento,
momentos viajeros, que se pierden en redención del ayer
que arrebatan el retorno querer de lo que ya fue.
Gemidos lamentos que inflaman tu mortalidad.
Búsqueda vana de lo que ya no está, ni regresará.
Medroso sacrificio demoníaco poco servible.
Intento de reencarnación de lo irreversible.
Llora, llora que tu amor no regresará más,
jamás volverás a sentir la esencia de su cuerpo,
el amanecer de sus cálidos ojos, ni la ternura de su risa
porque nada de lo que has hecho la resucitará de entre los muertos.
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