IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Nacemos con la herida del dolor,
nos alimentamos
de los sueños agobiados,
de una madre exhausta,
de un padre con mirada esquiva,
laceramos las esperanzas
de una inocencia innata,
delimitamos límites,
como si el cielo se pudiera atrapar,
condenamos falencias,
como si la maldad fuera natural,
conversamos
enfocados en nosotros mismos,
no contemplamos el dolor ajeno,
porque todo dolor duele,
prometemos estrellas inalcanzables,
como si todo futuro
curara cualquier presente,
le hacemos oídos sordos a la ceguera,
y cuando la desgracia
toca a nuestra puerta,
implosionamos entre un grito mudo,
tan vasto de impotencia,
que inventamos nuestra felicidad,
una nueva vida,
de nuestra sangre pútrida,
nos convertimos, clamorosamente,
en una falacia destinada al sinsentido.
nos alimentamos
de los sueños agobiados,
de una madre exhausta,
de un padre con mirada esquiva,
laceramos las esperanzas
de una inocencia innata,
delimitamos límites,
como si el cielo se pudiera atrapar,
condenamos falencias,
como si la maldad fuera natural,
conversamos
enfocados en nosotros mismos,
no contemplamos el dolor ajeno,
porque todo dolor duele,
prometemos estrellas inalcanzables,
como si todo futuro
curara cualquier presente,
le hacemos oídos sordos a la ceguera,
y cuando la desgracia
toca a nuestra puerta,
implosionamos entre un grito mudo,
tan vasto de impotencia,
que inventamos nuestra felicidad,
una nueva vida,
de nuestra sangre pútrida,
nos convertimos, clamorosamente,
en una falacia destinada al sinsentido.