el litio
va a impedir que vuelvas a enjuagar los pinceles en tu infancia
preñará de rosa la escala de grises
pondrá nubes donde anidan tus cuervos
hará que las paredes y tus nudillos cicatricen
te arrancará las uñas
si es necesario
para que no sigas escarbando silencio adentro.
entonces
te sobrará esa felicidad que se fermenta en las botellas
los edificios travestidos de trampolines
la cicuta del inconforme
la pólvora que bosteza en la Beretta
el empujar la piedra con Camus cada tarde.
el litio
impedirá que digieras esos kilos de rubia que compras una vez por semana
te dejara una uretra nostálgica de erecciones
una calvicie improvisada
un temblor de puta en fase de entrenamiento
y algunos espermatozoides estresados
moviéndose en sillas de ruedas.
pero todo se vale
para que no calces un Octubre
cuando por el noticiero te anuncian la primavera
mantengas una mueca que tire a sonrisa en horario de oficina
consumas por religión o pasatiempo
beses a tu esposa en sus labios de Valium
y te vayas a la cama
a atrincherarte en un sueño prestado
sin arriesgarte a sobrevivir
otra
página en blanco.
va a impedir que vuelvas a enjuagar los pinceles en tu infancia
preñará de rosa la escala de grises
pondrá nubes donde anidan tus cuervos
hará que las paredes y tus nudillos cicatricen
te arrancará las uñas
si es necesario
para que no sigas escarbando silencio adentro.
entonces
te sobrará esa felicidad que se fermenta en las botellas
los edificios travestidos de trampolines
la cicuta del inconforme
la pólvora que bosteza en la Beretta
el empujar la piedra con Camus cada tarde.
el litio
impedirá que digieras esos kilos de rubia que compras una vez por semana
te dejara una uretra nostálgica de erecciones
una calvicie improvisada
un temblor de puta en fase de entrenamiento
y algunos espermatozoides estresados
moviéndose en sillas de ruedas.
pero todo se vale
para que no calces un Octubre
cuando por el noticiero te anuncian la primavera
mantengas una mueca que tire a sonrisa en horario de oficina
consumas por religión o pasatiempo
beses a tu esposa en sus labios de Valium
y te vayas a la cama
a atrincherarte en un sueño prestado
sin arriesgarte a sobrevivir
otra
página en blanco.
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