Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
En mi vida no hice nada
porque nada quise hacer.
Vi nubes gordas, nubes flacas,
nubes grises, casi negras,
otras como torbellino de naranjas.
No les pedí una gota,
pero siempre les di las gracias
por llover, por yo ver llover.
Les aboné apenas una mancha
hialina sobre la hoja de papel.
Praderas no eché en falta:
cada coma, cada punto titubeante
donde me distrajo una muchacha,
un alfarero de colores,
me abrieron un paisaje de palabras
para llevarlos conmigo
a donde la noche me llevara.
Tomé pocas cosas del mundo,
sencillas, sin misterio, ¡tan claras!
El aire de cada tarde sobre el trigal,
la ola verde que se durmió dorada;
las palomas de la capilla
huyendo grito de las campanas
que hendían lo que llamamos cielo
para recibir lo que llamamos alma.
Nunca encontré la mía
pero estoy por entregarla
con las cosas que tomé del mundo:
fueron pocas y las devuelvo intactas.
Solo la poesía regresó maltratada
de este viaje por todos lados
donde anduve en ninguna parte.
porque nada quise hacer.
Vi nubes gordas, nubes flacas,
nubes grises, casi negras,
otras como torbellino de naranjas.
No les pedí una gota,
pero siempre les di las gracias
por llover, por yo ver llover.
Les aboné apenas una mancha
hialina sobre la hoja de papel.
Praderas no eché en falta:
cada coma, cada punto titubeante
donde me distrajo una muchacha,
un alfarero de colores,
me abrieron un paisaje de palabras
para llevarlos conmigo
a donde la noche me llevara.
Tomé pocas cosas del mundo,
sencillas, sin misterio, ¡tan claras!
El aire de cada tarde sobre el trigal,
la ola verde que se durmió dorada;
las palomas de la capilla
huyendo grito de las campanas
que hendían lo que llamamos cielo
para recibir lo que llamamos alma.
Nunca encontré la mía
pero estoy por entregarla
con las cosas que tomé del mundo:
fueron pocas y las devuelvo intactas.
Solo la poesía regresó maltratada
de este viaje por todos lados
donde anduve en ninguna parte.
10 de abril de 2024