EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
De la luna besé todo su blanco:
El himen de su faz y caramelo,
Con ella dormité sobre el barranco;
Hallé su polvo mágico y, como lelo,
Gocé de su hermosura en el estanco
De los anocheceres bajo el cielo;
Mudo quedó mi ser y, de penas, manco,
Al descubrir su lumbre, tras el velo.
El refinado enigma de su amor
Trocó mi fibra entera de poeta,
Dejando enhiesta toda la pasión
Tras sinalefa mágica que a prior,
Desnudo, descubrió mi corazón,
Asimilado al dulce de su teta.
El himen de su faz y caramelo,
Con ella dormité sobre el barranco;
Hallé su polvo mágico y, como lelo,
Gocé de su hermosura en el estanco
De los anocheceres bajo el cielo;
Mudo quedó mi ser y, de penas, manco,
Al descubrir su lumbre, tras el velo.
El refinado enigma de su amor
Trocó mi fibra entera de poeta,
Dejando enhiesta toda la pasión
Tras sinalefa mágica que a prior,
Desnudo, descubrió mi corazón,
Asimilado al dulce de su teta.