Antonio Cárdenas Cárdenas
Poeta recién llegado
Estábamos pescando en nuestra ría,
el día se acababa lentamente
y el rápido fluir de la corriente
en hilos relucientes se perdía.
Flotando sobre el mar que intransigente
el ritmo de la vida repetía
el día se acababa lentamente
y el rápido fluir de la corriente
en hilos relucientes se perdía.
Flotando sobre el mar que intransigente
el ritmo de la vida repetía
un trozo de madera obedecía
al viento o a la mar continuamente.
al viento o a la mar continuamente.
Yo no sé cuanto tiempo dedicamos
A observar su vagar por la ribera
Solo sé que enlazamos nuestras manos
Porque al verlo tan cerca meditamos
Que aquel pequeño trozo de madera
Era el espejo fiel de los humanos
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