Me gusta ver a los pájaros en la niebla,
en su recorrido de nubes vaporosas ;
en su vuelo altivo de nave
alejándose en el insondable vacío.
Me gusta ver a tu conciencia
adentrarse en lo invisible
en ese solo atisbo del asombro
en ese punto sigiloso y pensativo.
Tu conciencia es como un pájaro
incansable de primaveras
que trae en el pico una hojas
para hacer una casa de nido.
Conciencia de azules diluvios
empapando el metal de tu idea,
labor del minuto silencio,
labor del torbellino tranquilo.
Tu conciencia es como un pájaro
incansable de mar crecido,
rumor de ola espumante
despertando a los hombres dormidos.