El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Llevaba tiempo sin entrar en mi habitación.
Al entrar, vi cientos,
miles de pájaros negros.
Se apoyaban en mi ventana, chirriaban
por el techo, por la cama, por mi cuerpo.
Pájaros negros, bestias con pico de cuervo
que ensordecían el cuarto mientras yo intentaba
mantener la calma.
Me miraban, con sus ojos negros sin horizonte
desafinando con gran notoriedad,
haciendo a mis oídos sangrar.
Pájaros negros que me picaban los ojos,
llenando de heridas mi cuerpo.
La vida tiende a enviarnos pájaros a la habitación
cuando intentamos enjaular recuerdos del pasado.
Pero yo les corto las alas para que nunca se escapen.
Al entrar, vi cientos,
miles de pájaros negros.
Se apoyaban en mi ventana, chirriaban
por el techo, por la cama, por mi cuerpo.
Pájaros negros, bestias con pico de cuervo
que ensordecían el cuarto mientras yo intentaba
mantener la calma.
Me miraban, con sus ojos negros sin horizonte
desafinando con gran notoriedad,
haciendo a mis oídos sangrar.
Pájaros negros que me picaban los ojos,
llenando de heridas mi cuerpo.
La vida tiende a enviarnos pájaros a la habitación
cuando intentamos enjaular recuerdos del pasado.
Pero yo les corto las alas para que nunca se escapen.
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