Alberto J. Pacheco Buezo
Poeta recién llegado
Súbito, como la muerte de un recién nacido,
se volvieron de roca tus palabras.
Ya no pétalos perfumados de una mente enamorada;
ya no los deseares de dos locos juntos.
Como suelo marchito se secaron tras el olvido
y sin sonrisas fueron recibidas por nuestras caras.
Petrificaste apodos de cariño
Y volviste de piedra el amar más bello.
se volvieron de roca tus palabras.
Ya no pétalos perfumados de una mente enamorada;
ya no los deseares de dos locos juntos.
Como suelo marchito se secaron tras el olvido
y sin sonrisas fueron recibidas por nuestras caras.
Petrificaste apodos de cariño
Y volviste de piedra el amar más bello.