Aguila Albina.
Poeta recién llegado
¿Como es posible caer del empíreo y en este mundo deambular?
¿O en penumbra regocijarse y la luz del sol renegar?
Es mejor no dar respuesta y desorientado errar
Cobijado por la noche, desconocerlo todo y caminar.
Solo la melancólica melodía, en cuyo repicar
Mantiene la cordura y aísla en el andar:
Palabras escritas, cuando se debía llorar
Son las lágrimas del intelecto, cuando se debía amar.
Vagaría el mar de los quebrantos, sin lograrme perder
Abandonando catalejo, y brújula al desconocer,
Que los remos son mis manos y encallaría con los pies
En el coral de tu incertidumbre y la amargura de tu mies.
Naufrago, nómada y vagabundo, todos soy ¡pardiez!
Besando a una luna, que retoma su palidez
Sin que el desaliento consiga, minar o corromper
La melancolía en la música y la necesidad de tu querer.
¿O en penumbra regocijarse y la luz del sol renegar?
Es mejor no dar respuesta y desorientado errar
Cobijado por la noche, desconocerlo todo y caminar.
Solo la melancólica melodía, en cuyo repicar
Mantiene la cordura y aísla en el andar:
Palabras escritas, cuando se debía llorar
Son las lágrimas del intelecto, cuando se debía amar.
Vagaría el mar de los quebrantos, sin lograrme perder
Abandonando catalejo, y brújula al desconocer,
Que los remos son mis manos y encallaría con los pies
En el coral de tu incertidumbre y la amargura de tu mies.
Naufrago, nómada y vagabundo, todos soy ¡pardiez!
Besando a una luna, que retoma su palidez
Sin que el desaliento consiga, minar o corromper
La melancolía en la música y la necesidad de tu querer.