GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La ciudad habla mal,
mezcla velocidad con bocinazos
y escupe mentiras y verdades
sin hacerse cargo.
Palabras inconclusas,
frases mordidas por el apuro,
sílabas que se caen del colectivo
antes de llegar a destino.
Todo circula
con fluidez urbana,
nadie se detiene,
los semáforos opinan
más y mejor
que la gente.
Gritos callejeros
con la boca llena de promesas,
venden hambre,
venden fe,
venden cualquier cosa
menos silencio.
La inmundicia cotidiana
no siempre huele mal:
a veces sonríe,
a veces saluda,
a veces se disfraza
de costumbre
y pasa,
dejando frases
que se cortan
exactamente
donde duele.
G.G.G.
ENE/2026
mezcla velocidad con bocinazos
y escupe mentiras y verdades
sin hacerse cargo.
Palabras inconclusas,
frases mordidas por el apuro,
sílabas que se caen del colectivo
antes de llegar a destino.
Todo circula
con fluidez urbana,
nadie se detiene,
los semáforos opinan
más y mejor
que la gente.
Gritos callejeros
con la boca llena de promesas,
venden hambre,
venden fe,
venden cualquier cosa
menos silencio.
La inmundicia cotidiana
no siempre huele mal:
a veces sonríe,
a veces saluda,
a veces se disfraza
de costumbre
y pasa,
dejando frases
que se cortan
exactamente
donde duele.
G.G.G.
ENE/2026