Las manos sostienen un libro abierto
mostrando hojas blancas, sin claveles
que separen lo ya leído, lo que es cierto.
Cierto todo aquello que paso por su lado
pedazo de conciencia que fue borrado
hoy lo tiene en un placido letargo.
Letargo que fue creciendo hasta ser locura,
que llevo sus pasos por caminos sin fortuna
hacia un destino, borrado en partituras.
Partituras de un sonido que no llegó a melodía.
Notas que sin cobijo carecieron de valor u osadía
pereciendo al momento de ser escritas.
Escritas quedan las ideas en el aire
donde precisamente no las escuchara nadie
para morir sin honor sin donaire.
Donaire por el viento, por la calle.
Palabras no escritas... no dichas.
Sin destinatario, sin celo ni talle.
mostrando hojas blancas, sin claveles
que separen lo ya leído, lo que es cierto.
Cierto todo aquello que paso por su lado
pedazo de conciencia que fue borrado
hoy lo tiene en un placido letargo.
Letargo que fue creciendo hasta ser locura,
que llevo sus pasos por caminos sin fortuna
hacia un destino, borrado en partituras.
Partituras de un sonido que no llegó a melodía.
Notas que sin cobijo carecieron de valor u osadía
pereciendo al momento de ser escritas.
Escritas quedan las ideas en el aire
donde precisamente no las escuchara nadie
para morir sin honor sin donaire.
Donaire por el viento, por la calle.
Palabras no escritas... no dichas.
Sin destinatario, sin celo ni talle.
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