Yonny Galindo
Poeta recién llegado
I
Me rehuye la palabra,
escondrijos la ocultan.
Lo inefable de los objetos
me vacía el cosmos.
A tientas he logrado encontrar las formas,
Mas el verbo no se abre, ni el adjetivo,
mucho menos el sustantivo.
Mi ser no le he visto.
Me dijeron que vive allá
donde mora la palabra.
Por eso quiero hallarla.
II
La recua te arrastra
hasta las paradas
donde nadie se detiene.
De sus vientres descienden
apariencias humanas.
Alumbrado de ella fuiste
en las amarillas soledades de los escorpiones.
De arena
se llenaban tus pasos.
Y el hombre se te hizo:
Melificado con ajeno brebaje
de un zumo de otra,
una piedra de otra,
una mano de otra.
Erecta la vida
III
Los cuerpos apiñados
entre agrietados muros
beben la charca, comen lo broza
del habilidoso docto.
La chamuscada palabra
enciende sus pensamientos:
-servir para los hombres, servir para la historia-
les repite el más inveterado de los oficiosos;
no importa que no haya hombres,
no importa que no haya historia.
IV
La indina comparsa
pasa por la calle del medio.
Antes desfilaron
el probo desde su antifaz y la púdica en su careta.
Seres bañados de betunes y coloretes
bailan una música mozartiana.
Sus cuerpos parecen
muñecos que un ventrílocuo hace andar.
Todos en orgiástica alegría,
levantan al hombre.
Él se encargará de no terminar la fiesta.
V
- Como que llegaste tarde -
Dijo.
- Alguien ya es dueño de la virtud -
Continuó diciendo.
Yo la anduve buscando.
Ella y la esperanza
Salieron antes de la caja de mi madre.
-Todos los caminos están andados;
escritas las palabras,
habitados los campos,
los vinos bebidos,
soñados los sueños,
amamantados los pechos. -
- Es tarde aquí -
Concluyó.
Ahora
Sólo busco no estar retrasado
Para abordar con mí fardo el bote que zarpe.
VI
Esas equivocaciones
por las lisonjas de una compañía
te acercaron a la estulticia
y te trajeron el rostro de muchos miserables.
Ellos acompañaron tu mesa.
Te hicieron esperar en vano.
Fueron voces que no dejaron oír.
Vinieron desde esa escuela inutil La de ir y regresar,
la de las equivocaciones.
Desde ahí, también, cayó la piedra que volvió
como bofetada en el rostro infante.
Todos ellos son maltratos del azar.
Aunque ganes, nunca cancelan las diarias apuestas.
Mas, sigo echado a la suerte
Sin ser dado al barajo
Para que cambie mi juego.
VII
En esa orilla que nunca alcancé,
está la oración
dicha con propiedad,
el grafito con luces para escribir
y la palabra con la que puedo escapar.
Qué amargo
cuándo no se puede, igual que Argifontes,
volar la idea
que te lleven a dejar el mensaje
con las marcas
de los golpes de Vallejo.
Me rehuye la palabra,
escondrijos la ocultan.
Lo inefable de los objetos
me vacía el cosmos.
A tientas he logrado encontrar las formas,
Mas el verbo no se abre, ni el adjetivo,
mucho menos el sustantivo.
Mi ser no le he visto.
Me dijeron que vive allá
donde mora la palabra.
Por eso quiero hallarla.
II
La recua te arrastra
hasta las paradas
donde nadie se detiene.
De sus vientres descienden
apariencias humanas.
Alumbrado de ella fuiste
en las amarillas soledades de los escorpiones.
De arena
se llenaban tus pasos.
Y el hombre se te hizo:
Melificado con ajeno brebaje
de un zumo de otra,
una piedra de otra,
una mano de otra.
Erecta la vida
III
Los cuerpos apiñados
entre agrietados muros
beben la charca, comen lo broza
del habilidoso docto.
La chamuscada palabra
enciende sus pensamientos:
-servir para los hombres, servir para la historia-
les repite el más inveterado de los oficiosos;
no importa que no haya hombres,
no importa que no haya historia.
IV
La indina comparsa
pasa por la calle del medio.
Antes desfilaron
el probo desde su antifaz y la púdica en su careta.
Seres bañados de betunes y coloretes
bailan una música mozartiana.
Sus cuerpos parecen
muñecos que un ventrílocuo hace andar.
Todos en orgiástica alegría,
levantan al hombre.
Él se encargará de no terminar la fiesta.
V
- Como que llegaste tarde -
Dijo.
- Alguien ya es dueño de la virtud -
Continuó diciendo.
Yo la anduve buscando.
Ella y la esperanza
Salieron antes de la caja de mi madre.
-Todos los caminos están andados;
escritas las palabras,
habitados los campos,
los vinos bebidos,
soñados los sueños,
amamantados los pechos. -
- Es tarde aquí -
Concluyó.
Ahora
Sólo busco no estar retrasado
Para abordar con mí fardo el bote que zarpe.
VI
Esas equivocaciones
por las lisonjas de una compañía
te acercaron a la estulticia
y te trajeron el rostro de muchos miserables.
Ellos acompañaron tu mesa.
Te hicieron esperar en vano.
Fueron voces que no dejaron oír.
Vinieron desde esa escuela inutil La de ir y regresar,
la de las equivocaciones.
Desde ahí, también, cayó la piedra que volvió
como bofetada en el rostro infante.
Todos ellos son maltratos del azar.
Aunque ganes, nunca cancelan las diarias apuestas.
Mas, sigo echado a la suerte
Sin ser dado al barajo
Para que cambie mi juego.
VII
En esa orilla que nunca alcancé,
está la oración
dicha con propiedad,
el grafito con luces para escribir
y la palabra con la que puedo escapar.
Qué amargo
cuándo no se puede, igual que Argifontes,
volar la idea
que te lleven a dejar el mensaje
con las marcas
de los golpes de Vallejo.