BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tanta palabra mágica
encerrada en su permanente
terciopelo amarillo, celofán
titubeante que maniobra y recela
de su caja de esencias milagrosa.
Tanta palabra mágica
innecesariamente sostenida por el viento,
campanas dilucidadas por eternos mantos crepusculares,
incendios de caras que bien podrían ser manos repulsivas,
tanta, tanta palabra desastrosa, investigada,
paloma inventariada, que repugna a su solo contacto.
Y ahora? Más, más palabras, amorosas o tiernas,
sexuales o provocativas, invariablemente deseosas
que el cúmulo de verdades albergadas en nuestro interior,
no permite transmitir ni refundir.
Albergo de ellas, las palabras, una cantidad ingente,
una inmensidad de cosmos fonéticos, de almas ambiciosas,
qué queda de ellas, de las terribles palabras, hermanos, hermanas,
un miserable escalpelo en el que hundirse cotidianamente, hacemos,
decimos, defecamos y volvemos al agua imprudente de nuestros
ancestros.
Estas palabras, me representarán, me dirán lo qué fui, sin duda
indubitable, me dirán corroerán mi sangre, hasta vaciarla de significado,
variando su temperatura, templando su plasma inviolable.
Estas palabras, serán lo que reste, el resto del crepúsculo.
©
encerrada en su permanente
terciopelo amarillo, celofán
titubeante que maniobra y recela
de su caja de esencias milagrosa.
Tanta palabra mágica
innecesariamente sostenida por el viento,
campanas dilucidadas por eternos mantos crepusculares,
incendios de caras que bien podrían ser manos repulsivas,
tanta, tanta palabra desastrosa, investigada,
paloma inventariada, que repugna a su solo contacto.
Y ahora? Más, más palabras, amorosas o tiernas,
sexuales o provocativas, invariablemente deseosas
que el cúmulo de verdades albergadas en nuestro interior,
no permite transmitir ni refundir.
Albergo de ellas, las palabras, una cantidad ingente,
una inmensidad de cosmos fonéticos, de almas ambiciosas,
qué queda de ellas, de las terribles palabras, hermanos, hermanas,
un miserable escalpelo en el que hundirse cotidianamente, hacemos,
decimos, defecamos y volvemos al agua imprudente de nuestros
ancestros.
Estas palabras, me representarán, me dirán lo qué fui, sin duda
indubitable, me dirán corroerán mi sangre, hasta vaciarla de significado,
variando su temperatura, templando su plasma inviolable.
Estas palabras, serán lo que reste, el resto del crepúsculo.
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