Zulma Martínez
Mar azul...
Príncipes alados, inimaginables seres,
cardúmenes de calculados movimientos;
móviles manojos de pétalos encantados,
cómplices de un acuoso mutismo.
Ojos eternamente abiertos,
luceros ignorantes de plenilunios y auroras;
criaturas incapaces de celebrar los pájaros,
de respirar el aire, de adivinar la lluvia.
De pronto, acontecen ruidos desconocidos
y, entre las desdibujadas torres,
se le escabulle la calma
al palacio de tiniebla y sal.
Lloran las perladas majestades
copiosas lágrimas de mar.
Del entorno inexplorado,
cristal de tornasol y agua,
se revelan los enigmas
cual abierta confesión de un alma
que, hincada de rodillas,
ante el universo decide mostrarse:
sin tapujos
desarmada
en carne viva.
Inspirado en investigaciones y descubrimientos del fondo marino.
cardúmenes de calculados movimientos;
móviles manojos de pétalos encantados,
cómplices de un acuoso mutismo.
Ojos eternamente abiertos,
luceros ignorantes de plenilunios y auroras;
criaturas incapaces de celebrar los pájaros,
de respirar el aire, de adivinar la lluvia.
De pronto, acontecen ruidos desconocidos
y, entre las desdibujadas torres,
se le escabulle la calma
al palacio de tiniebla y sal.
Lloran las perladas majestades
copiosas lágrimas de mar.
Del entorno inexplorado,
cristal de tornasol y agua,
se revelan los enigmas
cual abierta confesión de un alma
que, hincada de rodillas,
ante el universo decide mostrarse:
sin tapujos
desarmada
en carne viva.
Inspirado en investigaciones y descubrimientos del fondo marino.
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