L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Sevilla fue niñez y domicilio;
Lugo, colegio, coro y fértil suelo
donde dormía el duende del anhelo
bajo un campo de estrellas en concilio.
América sintió que tu utensilio
llenaba de teatro el terciopelo
y que esa voz vestía, a medio vuelo
el arte de Paloma San Basilio.
Qué pocos han llegado donde habita
el fuego que renueva cada instante
la grandeza serena y dolomita.
Eres, sin templo, arpado hierofante
de una deidad de música infinita
nacida con prodigios de gigante.
Lugo, colegio, coro y fértil suelo
donde dormía el duende del anhelo
bajo un campo de estrellas en concilio.
América sintió que tu utensilio
llenaba de teatro el terciopelo
y que esa voz vestía, a medio vuelo
el arte de Paloma San Basilio.
Qué pocos han llegado donde habita
el fuego que renueva cada instante
la grandeza serena y dolomita.
Eres, sin templo, arpado hierofante
de una deidad de música infinita
nacida con prodigios de gigante.
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