errante xilos
Poeta recién llegado
Anidado el orgullo,
vuela la palabra en el viento,
encumbrado el recuerdo,
queda la mirada fijada,
fríos los sentimientos...
"Mis manos se pierden en la voluntad ajena"
Repite el siervo observando sus pies adoloridos;
"mis ojos ya no ven lo que antes eran colores"
balbucea herido de olvido,
conmovido por la vida que ya no lo es...
Finaliza el día,
los nortes escapan de lo tangible,
escapan en la oscuridad de la noche,
los cientos,
los miles,
los millones...
Escapan entre aullidos,
los deseos,
los días soleados,
el aroma del mar,
la arena,
solo quedan algunos pergaminos...
La historia del mundo,
abandonada,
perdida en un punto cansado
remoto, alejado...
Los esclavos ríen en la locura del dolor...
La vertiente del río infernal,
baña los rostros llorosos del pasado,
juega con las manos del futuro;
se aleja del presente...
Están dormidos los tiempos.
No hay mañana que valga más que un centavo...
vuela la palabra en el viento,
encumbrado el recuerdo,
queda la mirada fijada,
fríos los sentimientos...
"Mis manos se pierden en la voluntad ajena"
Repite el siervo observando sus pies adoloridos;
"mis ojos ya no ven lo que antes eran colores"
balbucea herido de olvido,
conmovido por la vida que ya no lo es...
Finaliza el día,
los nortes escapan de lo tangible,
escapan en la oscuridad de la noche,
los cientos,
los miles,
los millones...
Escapan entre aullidos,
los deseos,
los días soleados,
el aroma del mar,
la arena,
solo quedan algunos pergaminos...
La historia del mundo,
abandonada,
perdida en un punto cansado
remoto, alejado...
Los esclavos ríen en la locura del dolor...
La vertiente del río infernal,
baña los rostros llorosos del pasado,
juega con las manos del futuro;
se aleja del presente...
Están dormidos los tiempos.
No hay mañana que valga más que un centavo...