Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Palomas del alma
tímidas asoman,
fermosas, dormidas,
frágiles y solas;
delicadas, bellas...
laten al deseo
de mis manos viejas.
Visión exquisita,
turgente, perlada,
al arco furtivo
que al ojo arrebata.
Qué delicias guarda
la azul transparencia
que entre leves gasas
tus lirios apresa?
Di qué encantamiento,
qué pagana ciencia,
me roba el deleite
de saciarme en ellas?
De perderme en vuelo
al 'nírico Olimpo
de tantos mis versos
el ínfimo atisbo?
De correr los años
en venas abiertas
por su redondez
sutil y perfecta?
Permita Piedad,
que en albo suspiro,
puedan ya mis ansias
deflorar tu vilo...
y esa fulgurancia
sencilla, primera,
que cela las formas
de tu niña prenda.
Consiente, mujer,
si a tu bien te fuera,
que en mi corazón
tu beso florezca:
salmo que enardece,
henchido de auroras,
cuando en tus cerezos
mi sangre te nombra...
Pétalos de seda
al rezo volante
de esta sinrazón
que no ve mi tarde...!
Deja que los tome
con labio sediento;
deja que me embriague
de miel y de cielo...
de esos senos firmes
de pezón rosado:
de esas flores presas
de un vestido blanco.
tímidas asoman,
fermosas, dormidas,
frágiles y solas;
delicadas, bellas...
laten al deseo
de mis manos viejas.
Visión exquisita,
turgente, perlada,
al arco furtivo
que al ojo arrebata.
Qué delicias guarda
la azul transparencia
que entre leves gasas
tus lirios apresa?
Di qué encantamiento,
qué pagana ciencia,
me roba el deleite
de saciarme en ellas?
De perderme en vuelo
al 'nírico Olimpo
de tantos mis versos
el ínfimo atisbo?
De correr los años
en venas abiertas
por su redondez
sutil y perfecta?
Permita Piedad,
que en albo suspiro,
puedan ya mis ansias
deflorar tu vilo...
y esa fulgurancia
sencilla, primera,
que cela las formas
de tu niña prenda.
Consiente, mujer,
si a tu bien te fuera,
que en mi corazón
tu beso florezca:
salmo que enardece,
henchido de auroras,
cuando en tus cerezos
mi sangre te nombra...
Pétalos de seda
al rezo volante
de esta sinrazón
que no ve mi tarde...!
Deja que los tome
con labio sediento;
deja que me embriague
de miel y de cielo...
de esos senos firmes
de pezón rosado:
de esas flores presas
de un vestido blanco.
Última edición: