rafael Tuiran
Poeta fiel al portal
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::Había un maíz pequeñito y amarillo, Los otros maíz se burlaban y le decían con ese tamaño ni para arepa sirves, mucho menos para mazamorra, ni para chicha.
El de verdad se sentía muy triste y lloraba en las noches.
Un día el maicito decidió irse del pueblo y camino mucho, un sol de verano que lo calentaba, y sudaba. Entre más alta era la temperatura él se sentía mejor, se fue haciendo grande y más grande hasta que se reventó y se convirtió en palomita de maíz.
Desde ese momento se sintió feliz y vio como a la gente le gustaba, lo llevaban a cine, al parque, a los partidos de beisbol o simplemente lo disfrutaban en sus casas viendo la televisión.
Nunca volvió a sentirse triste ni rechazado.
::Había un maíz pequeñito y amarillo, Los otros maíz se burlaban y le decían con ese tamaño ni para arepa sirves, mucho menos para mazamorra, ni para chicha. El de verdad se sentía muy triste y lloraba en las noches.
Un día el maicito decidió irse del pueblo y camino mucho, un sol de verano que lo calentaba, y sudaba. Entre más alta era la temperatura él se sentía mejor, se fue haciendo grande y más grande hasta que se reventó y se convirtió en palomita de maíz.
Desde ese momento se sintió feliz y vio como a la gente le gustaba, lo llevaban a cine, al parque, a los partidos de beisbol o simplemente lo disfrutaban en sus casas viendo la televisión.
Nunca volvió a sentirse triste ni rechazado.
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