Pálpiti e pálpiti

eledendo

Poeta asiduo al portal
... mientras las gentes se aman y odian, y mientras ríen y lloran, y mientras se divierten y matan,

pálpiti e pálpiti, consciente, y sin descanso, prosigue latiendo y sustentándonos el mundo;

y ah, ah la ternura inmemorial e indescriptible que trasciende el velo u oquedad-sombra del aire,

[fuego escondido y vivo, oro puro de intensa e inmensísima luz]

ah la protección divina, ah esa dulce espera ante el error con su inefable piedad:

el ser humano cuidado, arrullado, inmensamente amado, besado y mimado,

pues que corre el agua, y, su sonido, impregna la hierba e inundando va de esplendores la vida;

... mas, sin embargo, y a veces, de repente, en el profundísimo altar y fulgor de una fiesta,

bajo el frenesí o aplauso de su deslumbrante brillo, por un instante, digo,

- por completo desolados y sin consuelo posible -

nos oímos gemir y llorar, llorar y llorar;

¿ ... somos acaso Orfeo, Tristán o Tannhäuser ? ¿ ... somos Eurídice ? ¿ Isolda ? ¿ tal vez Elisabet ?

¿ ...y uno u otro, dónde, dónde estamos en ese instante real de tal llanto terrestre, dónde...?

¿ en qué dolor sublime y en qué, en qué acto o pasaje de la obra,

quiénes somos, pues, y dónde, dónde estamos...?

pero las óperas, con sus excelsas músicas, llevándonos dentro y evocándonos,

avivarán la densidad del fuego oscuro, hasta lograr entrar en nuestro propio corazón

y descubrir el estigma-hiel de la indiferencia, la traición o el olvido;

... poética y cuánticamente, hoy, y aquí, es y está cualquier hálito, soplo o día por la tierra,

pues que aquí está el poema y su espíritu,

y de igual modo, presentes son y están todos los cuerpos, todas las almas,

y el multiverso lo ve, lo intuye, lo acoge y cuida, lo conoce y sabe;

por tanto, no, ya no se teman ni nos temamos entre nosotros más:

pendiente de mi fiesta y esperándome siempre, siempre, y aunque roto y loco volviese,

aún recuerdo los infinitos y amorosísimos brazos de compasión de mi madre.



http://www.oriondepanthoseas.com
 
Infinitos abrazos...
La densidad del fuego obscuro...
Profundísimo altar...


Y de postre, Eledendo; el Edén, en su gerundio.
Importando, exportando, comerciando, comprando, vendiendo, reponiendo, ahorrando, cavilando, elucubrando, Eledendo.


El paraíso terrenal se relaciona, entonces, con el intercambio o trueque.
Con las finanzas, y los impuestos.
Por ello, el estado de Bienestar, que es un estado de Derecho, y de deberes.
Y funciona de tal modo, que parece estar expuesto a algunas crisis económicas.


Pero lo que no habíamos previsto, era el calentamiento de los ecosistemas, del planeta Tierra. Tras la Revolución Industrial, fuimos incrementando nuestros inventos, y muchas veces, escogimos las tecnologías más agresivas con el medio-ambiente. Porque nosotros somos dueños de nuestro destino. Así, pues, Dios no juega a los dados. Cada suceso tiene sus raíces. Hemos de enmendar el daño. Antes de que la Madre Naturaleza nos dé un portazo en las narices.
 
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