Pancracio
Sin principios razonas el murmullo,
lo sacas de tu bosque, de tus hojas
secas y a tu provecto arte lo arrojas
ceñido a la careta de tu orgullo.
Mostrando que tu gusto es el barullo
que tan bien saborea el boquiflojas
en absurda opinión de ideas cojas
donde suena la voz del zaramullo.
Te piensas que tu boca da la fama,
acaso, habrás mirado lo invisible
o llegado a la estrella con tu altura.
Desde ti solo tienes tu diorama
de lobo, de cordero y ¡más horrible!!
de la sucia Curiana, la estatura.