Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Con la clarividencia de Sibila
desbroza la calígine a su paso
que desmembrada, deja el cielo raso
del canto que en su marcha se mutila.
Pues ella, que arrumaba en su pupila
las lágrimas acerbas del ocaso,
contempla devastado aquel Parnaso
que hiberna bajo mantos de favila.
Y abraza las cenizas de un poema
que nunca alzó su vuelo cadencioso
y arrulla en las entrañas el dilema
de ser por siempre eterno su reposo
haciendo de sus letras anatema
o ensueño quijotesco del Toboso.