Luis Alejandro
Poeta recién llegado
Un viejo bar, tres mariachis borrachos, un trago de hijo de agave y mi dolor acuestas.
La noche muere como mis ojos, como mis canciones, como mi vida y a nadie le interesa;
Nadie vive por estos lares, nadie dice nada, el ventilador gira una y otra vez sin importar,
es hora de muertos, es hora de que acabe la ultima canción y marcharme.
¡No! vivamos entre el polvo y la rocola antigua, que las almas abandonadas no estorban.
Mas alcohol nos hará mas humano, mas humanidad significa mas errores y yo como un error me siento;
¡Cantinero! ¡Mas licor! que todos queremos morir un rato,
todos somos uno en nuestra soledad, parda y pesada como humo de cigarrillo.
Que el cansancio quede en el trabajo y el sol no se sienta cómodo entre nosotros,
sea la madrugada eterna para llorar entre gritos de "lo siento" y "perdóname";
y los sueños no se hagan realidad, prefiero una botella de trago que siempre me acompañe.
¡Pero miren quien llego! no te esperábamos huesuda amiga,
¡Ven! ¡Siéntate! que estábamos hablando precisamente de tu grata compañía,
además, una pregunta con aroma de remordimiento tengo para ti...
¿Es cierto que las mujeres tienen suficiente fuerza para arrancar un corazón latiendo?
¿No responderás? ¿Que le pregunte a ella? ya no se quien es,
no sé pero ya no recuerdo a mi ultimo amor, quizás también se llevo sus memorias;
Se llevo mi guitarra, mi sombrero, mi caballo negro y mi última lagrima.
¡Pero no importa! Sigamos bebiendo que el amanecer apenas son horas
y las horas para mi ya no son nada...
La noche muere como mis ojos, como mis canciones, como mi vida y a nadie le interesa;
Nadie vive por estos lares, nadie dice nada, el ventilador gira una y otra vez sin importar,
es hora de muertos, es hora de que acabe la ultima canción y marcharme.
¡No! vivamos entre el polvo y la rocola antigua, que las almas abandonadas no estorban.
Mas alcohol nos hará mas humano, mas humanidad significa mas errores y yo como un error me siento;
¡Cantinero! ¡Mas licor! que todos queremos morir un rato,
todos somos uno en nuestra soledad, parda y pesada como humo de cigarrillo.
Que el cansancio quede en el trabajo y el sol no se sienta cómodo entre nosotros,
sea la madrugada eterna para llorar entre gritos de "lo siento" y "perdóname";
y los sueños no se hagan realidad, prefiero una botella de trago que siempre me acompañe.
¡Pero miren quien llego! no te esperábamos huesuda amiga,
¡Ven! ¡Siéntate! que estábamos hablando precisamente de tu grata compañía,
además, una pregunta con aroma de remordimiento tengo para ti...
¿Es cierto que las mujeres tienen suficiente fuerza para arrancar un corazón latiendo?
¿No responderás? ¿Que le pregunte a ella? ya no se quien es,
no sé pero ya no recuerdo a mi ultimo amor, quizás también se llevo sus memorias;
Se llevo mi guitarra, mi sombrero, mi caballo negro y mi última lagrima.
¡Pero no importa! Sigamos bebiendo que el amanecer apenas son horas
y las horas para mi ya no son nada...