Carlos José Pedrosa Navas
Poeta recién llegado
No pierdas la esperanza cuando la fe desaparezca a tu pesar,
no digas, que no crees en ti, pues los más sabios entre los hombres,
y los más visionarios entre los creyentes rebosantes de fe y pasión,
han pasado penurias y han muerto en vida, y con sumo aplomo,
siempre han podido demostrar, que el ascenso es más notorio y pesado que la caída,
más duradero, y más vital.
A todo esto, todos estos genios, y a pesar de sus logros,
nunca le han mostrado a la vida regocijo o egocentrismo por la obtención de estos,
ya que para ellos y para muchos, es una derrota,
asumiendo que la supuesta necesidad de triunfo,
es en sí una carencia de confianza en uno mismo,
y por ende, una falta total de inteligencia.
De esta manera, simplemente siguen su camino,
descubriendo y conociendo,
dejando paso a la búsqueda y la medición,
abriendo de nuevo la pista en su línea curva y transversal,
infinita, cómoda o incomoda o finita, y una vez más,
se posan en el apasionado trayecto de la curiosidad perenne,
ese es, el gran trofeo que otorga la vida,
y que perdura por siempre, intocable, poderoso.
no digas, que no crees en ti, pues los más sabios entre los hombres,
y los más visionarios entre los creyentes rebosantes de fe y pasión,
han pasado penurias y han muerto en vida, y con sumo aplomo,
siempre han podido demostrar, que el ascenso es más notorio y pesado que la caída,
más duradero, y más vital.
A todo esto, todos estos genios, y a pesar de sus logros,
nunca le han mostrado a la vida regocijo o egocentrismo por la obtención de estos,
ya que para ellos y para muchos, es una derrota,
asumiendo que la supuesta necesidad de triunfo,
es en sí una carencia de confianza en uno mismo,
y por ende, una falta total de inteligencia.
De esta manera, simplemente siguen su camino,
descubriendo y conociendo,
dejando paso a la búsqueda y la medición,
abriendo de nuevo la pista en su línea curva y transversal,
infinita, cómoda o incomoda o finita, y una vez más,
se posan en el apasionado trayecto de la curiosidad perenne,
ese es, el gran trofeo que otorga la vida,
y que perdura por siempre, intocable, poderoso.