Alejandra Ianniello
Poeta recién llegado
Un límite.
Un contorno de ansiedades consoladoras.
Sola y angustiada esperas
olvidos gratuitos.
Tan transparentes!
Casi imposible darse cuenta de su omisión.
Caminar por ese hilo,
fino y translúcido
donde la nada y el todo se mimetizan
en la tremenda inquietud
de descifrar el acertijo propuesto.
Matarte sin matarte.
Enflaquecer sin desfallecer
y
observar las rejas desde adentro.
La quietud
de universos ignorantes.
La monstruosidad y el desasosiego de viejas nostalgias.
Migas de vida sin miga.
Saltar el círculo y ver que hay del otro lado.
No quieres pastillas
ni simulacros de incendios.
Tranquilizadores de emociones y de
tragedias.
Quieta y sola.
Estás siguiendo aquél destino mentiroso
aquél inquietante recuerdo de huesos salidos
cada vez más grandes
y más filosos
Ya no puedes con tus fantasmas.
Cualquier estampita te viene bien.
Un contorno, un límite
para entretener
el vacío
.
Un contorno de ansiedades consoladoras.
Sola y angustiada esperas
olvidos gratuitos.
Tan transparentes!
Casi imposible darse cuenta de su omisión.
Caminar por ese hilo,
fino y translúcido
donde la nada y el todo se mimetizan
en la tremenda inquietud
de descifrar el acertijo propuesto.
Matarte sin matarte.
Enflaquecer sin desfallecer
y
observar las rejas desde adentro.
La quietud
de universos ignorantes.
La monstruosidad y el desasosiego de viejas nostalgias.
Migas de vida sin miga.
Saltar el círculo y ver que hay del otro lado.
No quieres pastillas
ni simulacros de incendios.
Tranquilizadores de emociones y de
tragedias.
Quieta y sola.
Estás siguiendo aquél destino mentiroso
aquél inquietante recuerdo de huesos salidos
cada vez más grandes
y más filosos
Ya no puedes con tus fantasmas.
Cualquier estampita te viene bien.
Un contorno, un límite
para entretener
el vacío
.
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