Hijo mio, regocijo del corazón
la cruel verdad me destruyó.
Mamá, aún conserva tus latidos.
Un dia bastó y las agujas del reloj, inconscientes, clavaron mi pecho.
Hijo mio, puedes regresar, deprisa.
Las lágrimas infantes, nacieron, llegaron hasta mis labios y pronuncié tu nombre.
Ese momento, la noche meditó en una banca, desesperada. Lloró.
Hijo mio, nuestro. Si quieres regresar, hazlo deprisa, para abrazarte eternamente en una flor.
la cruel verdad me destruyó.
Mamá, aún conserva tus latidos.
Un dia bastó y las agujas del reloj, inconscientes, clavaron mi pecho.
Hijo mio, puedes regresar, deprisa.
Las lágrimas infantes, nacieron, llegaron hasta mis labios y pronuncié tu nombre.
Ese momento, la noche meditó en una banca, desesperada. Lloró.
Hijo mio, nuestro. Si quieres regresar, hazlo deprisa, para abrazarte eternamente en una flor.