Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PARA GUARECERNOS DEL SAUDADE
Lo imposible reclama sus bordes,
ese lado terco que se acuesta
sobre poltrones de mimbre y algodón.
El lado igualitario de la dicha
se niega a expandirse más allá
de los tensos horizontes.
Pero clama un grito
penetra la fuerza del potro y del ave;
malquistar la tela que envuelve el día
es develar sucias conciencias y saudades.
Reclama el río su pasión de estruendo
el extranjero bendice la tierra que lo expulsa;
desiertos hostiles son los edredones
donde el cuerpo es cada vez asimetría y no redoma.
Creer que la vaguedad es pedestre
y la transparencia el territorio electo de la gracia.
Creer en la espera
como segura patria del exilio.
Lo imposible reclama sus bordes,
ese lado terco que se acuesta
sobre poltrones de mimbre y algodón.
El lado igualitario de la dicha
se niega a expandirse más allá
de los tensos horizontes.
Pero clama un grito
penetra la fuerza del potro y del ave;
malquistar la tela que envuelve el día
es develar sucias conciencias y saudades.
Reclama el río su pasión de estruendo
el extranjero bendice la tierra que lo expulsa;
desiertos hostiles son los edredones
donde el cuerpo es cada vez asimetría y no redoma.
Creer que la vaguedad es pedestre
y la transparencia el territorio electo de la gracia.
Creer en la espera
como segura patria del exilio.
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