Raúl VaNa
Poeta recién llegado
Silencio, sólo eso hay. Escucho el sonido de la melodiosa música pero no el de un corazón palpitante reventando de amor. ¿Dónde quedaron esas palabras itinerantes que te habían guiado en ese sendero por tantos años? Calladas. ¿Por eso el silencio o estás callado esperando escuchar otro sonido, tal vez el de una voz dulce, la misma que ocupa tu mente todas las noches en sueños que probablemente no recuerdas o no del todo?
¡Malditos o benditos sean! Mis pensamientos, los recuerdos, los momentos que he olvidado atesorar, las parejas que van caminando de la mano mientras voy pasando, los rayos de sol traspasando las hojas de los árboles que me gusta mirar, los ratos de calma cuando quizá lo que buscaba era acción.
Como el nombre de una mujer que se va metiendo en lo más profundo de mi ser, así adoro este momento, y lo detesto cuando se va. No hace falta acabar estas líneas con lo que quieres leer sino con lo que estás ignorando.
Empieza a escucharlo...
Raúl VaNa.
¡Malditos o benditos sean! Mis pensamientos, los recuerdos, los momentos que he olvidado atesorar, las parejas que van caminando de la mano mientras voy pasando, los rayos de sol traspasando las hojas de los árboles que me gusta mirar, los ratos de calma cuando quizá lo que buscaba era acción.
Como el nombre de una mujer que se va metiendo en lo más profundo de mi ser, así adoro este momento, y lo detesto cuando se va. No hace falta acabar estas líneas con lo que quieres leer sino con lo que estás ignorando.
Empieza a escucharlo...
Raúl VaNa.