Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una cuchilla de afeitar es suficiente
para acabar con lentitud lo que debió terminar hace mucho ya.
Dejar por fin libre las aguas rosadas
de un alguien que no conoció oportunidades en la vida
y siempre lucho por nada
pegándole golpes mortales al aire
y, ¡Qué más mortandad
que matarme yo misma!
Hay horas largas,
y mientras espero que se siga escapando la vida,
solo escribo capítulos de cierres de novelas
que fueron sensaciones llenas ahora de olvido
en papel higiénico.
Todas esas poesías reposan en ese rollo gastado
que usé para escribir metros y metros de palabras y frases,
sueños y anhelos. Esperanzas que se quedaron cansadas de esperar
y mi vida en ellas que se van por la basura
sin antes limpiar algún trasero desconsiderado de alguien,
que en resumidas cuentas no leerá la vida
con la que se limpió.
Tengo mucho dolor y agotamiento,
No sé...tengo ahora mucho sueño.
Una debilidad demasiado pura
y demasiado...diría yo, angustiante,
pues la sangre brota a montones de la yugular.
Sí aprendí muy bien la lección de los demás que se me adelantaron.
Debí empezar hace tiempo esto
y limpiarme las lágrimas con el papel higiénico
por la asquerosa muerte santa.
para acabar con lentitud lo que debió terminar hace mucho ya.
Dejar por fin libre las aguas rosadas
de un alguien que no conoció oportunidades en la vida
y siempre lucho por nada
pegándole golpes mortales al aire
y, ¡Qué más mortandad
que matarme yo misma!
Hay horas largas,
y mientras espero que se siga escapando la vida,
solo escribo capítulos de cierres de novelas
que fueron sensaciones llenas ahora de olvido
en papel higiénico.
Todas esas poesías reposan en ese rollo gastado
que usé para escribir metros y metros de palabras y frases,
sueños y anhelos. Esperanzas que se quedaron cansadas de esperar
y mi vida en ellas que se van por la basura
sin antes limpiar algún trasero desconsiderado de alguien,
que en resumidas cuentas no leerá la vida
con la que se limpió.
Tengo mucho dolor y agotamiento,
No sé...tengo ahora mucho sueño.
Una debilidad demasiado pura
y demasiado...diría yo, angustiante,
pues la sangre brota a montones de la yugular.
Sí aprendí muy bien la lección de los demás que se me adelantaron.
Debí empezar hace tiempo esto
y limpiarme las lágrimas con el papel higiénico
por la asquerosa muerte santa.